La retinopatía diabética es la principal causa de ceguera evitable en personas con diabetes. Puede avanzar sin síntomas evidentes, por lo que el control oftalmológico regular es esencial.
Es el daño progresivo que los niveles elevados de glucosa en sangre generan sobre los diminutos vasos sanguíneos de la retina. Con el tiempo, estos vasos pueden debilitarse, filtrar líquido o sangre, o incluso cerrarse por completo, lo que compromete la nutrición del tejido retiniano y, eventualmente, la visión.
Es una de las complicaciones más frecuentes de la diabetes de larga data, y su avance suele ser silencioso: muchas personas no notan cambios en su visión hasta etapas ya avanzadas.
Cambios de nitidez que varían según el control de la glucosa en sangre, incluso en el mismo día.
Puntos oscuros o filamentos que se mueven en el campo visual, a veces por pequeñas hemorragias dentro del ojo.
Los colores se perciben menos vivos o cuesta más diferenciarlos, especialmente tonos similares.
Áreas donde la visión se pierde parcialmente, que pueden pasar desapercibidas si afectan solo un ojo.
En casos avanzados, una hemorragia vítrea o desprendimiento de retina puede causar pérdida de visión súbita — es una urgencia oftalmológica.
Las etapas iniciales suelen ser asintomáticas, lo que hace indispensable el examen de fondo de ojo aunque la visión se sienta normal.
Toda persona con diabetes tipo 1 o tipo 2 debe realizarse un examen de fondo de ojo al menos una vez al año, independientemente de si nota o no cambios en su visión. Si ya existe retinopatía diagnosticada, o si la diabetes tiene varios años de evolución con control irregular de la glucosa, el especialista puede indicar controles cada 3 a 6 meses.
Indicadas principalmente para el edema macular diabético, ayudan a reducir la inflamación y preservar la visión central.
Sella los vasos sanguíneos anormales o trata áreas de retina en riesgo, frenando el avance de la enfermedad.
Cirugía indicada en casos avanzados, como hemorragia vítrea persistente o desprendimiento de retina traccional. Más sobre cirugía de retina →
Cirujano oftalmólogo con subespecialidad en Retina y Vítreo (Hospital de la Luz, Ciudad de México), formado en el Instituto Nacional de Oftalmología (INO). Atiende consultas y cirugías de retina en pacientes diabéticos en Lima.
No siempre. En etapas iniciales suele no dar síntomas, por lo que el examen de fondo de ojo anual es fundamental.
Al menos una vez al año; con retinopatía ya diagnosticada, cada 3 a 6 meses según indique el especialista.
No tiene cura, pero el buen control de la glucosa junto con láser o inyecciones intravítreas puede frenar su progresión.
Es la acumulación de líquido en la mácula por la retinopatía diabética, causa frecuente de pérdida de visión central en diabéticos.