La degeneración macular es una de las principales causas de pérdida de visión central después de los 50 años. Reconocer sus síntomas a tiempo puede marcar la diferencia entre frenar su avance o perder visión de forma irreversible.
La mácula es la zona central de la retina, responsable de la visión nítida y detallada que usamos para leer, reconocer rostros o conducir. La degeneración macular relacionada con la edad (DMAE) es el deterioro progresivo de este tejido, y es una de las causas más frecuentes de pérdida de visión central en personas mayores de 50 años.
Existen dos formas: la seca, de avance lento por atrofia del tejido, y la húmeda, donde crecen vasos sanguíneos anormales que filtran líquido o sangre y suele progresar más rápido. Ambas comparten síntomas iniciales similares, por lo que reconocerlos a tiempo es clave.
Dificultad para ver con nitidez lo que está justo al frente, aunque la visión periférica se mantenga normal.
Marcos de puertas, líneas de cuadernos o baldosas que se perciben torcidos o curvos — uno de los signos más característicos.
Una zona borrosa, gris o directamente ausente justo en el punto donde se fija la mirada (escotoma central).
Necesidad de más luz de la habitual, o letras que "faltan" al leer un párrafo, incluso con buena iluminación.
Pérdida sutil de intensidad o contraste en los colores, que muchas personas atribuyen erróneamente al cansancio visual.
Al tapar un ojo a la vez, uno de los dos muestra visión claramente peor — una forma sencilla de autodetección en casa.
La rejilla de Amsler es una cuadrícula con un punto central que permite detectar distorsiones de la mácula desde casa. Se observa con un ojo tapado a la vez, a la distancia de lectura habitual:
Si al mirar el punto central las líneas se ven onduladas, borrosas o falta una parte de la cuadrícula, es una señal de alerta que amerita una evaluación de retina cuanto antes. Esta prueba no reemplaza el examen con un especialista, pero ayuda a notar cambios tempranos entre una consulta y otra.
Si la distorsión o mancha central aparece de un día para otro, la consulta debe ser inmediata: puede tratarse de una forma húmeda en progresión activa.
Se recomienda un examen de fondo de ojo anual como control preventivo, ya que la degeneración macular puede iniciar sin síntomas evidentes.
Quienes tienen familiares con degeneración macular, o diabetes de larga data, tienen mayor riesgo y deben evaluarse con más frecuencia.
Cirujano oftalmólogo con subespecialidad en Retina y Vítreo (Hospital de la Luz, Ciudad de México), formado en el Instituto Nacional de Oftalmología (INO). Atiende consultas y cirugías de mácula y retina en Lima.
Generalmente una leve dificultad para leer con buena luz, o la percepción de que las líneas rectas se ven ligeramente onduladas. Muchas personas lo notan primero al tapar un ojo a la vez.
No. Afecta la visión central; la periférica generalmente se conserva, por lo que la persona sigue orientándose en espacios aunque pierda nitidez al centro.
Con un examen de fondo de ojo y una tomografía de coherencia óptica (OCT), que permite ver el estado de la mácula incluso antes de que los síntomas sean evidentes.
El riesgo aumenta notablemente después de los 50-55 años, especialmente con antecedentes familiares, tabaquismo o hipertensión.