La catarata es la opacificación progresiva del cristalino, y es una de las causas más comunes de pérdida de visión reversible en adultos. Reconocer sus síntomas ayuda a decidir el momento correcto para operar.
El cristalino es el "lente" natural del ojo, y normalmente es transparente. Con el paso de los años —o por otras causas como diabetes, traumatismos o uso prolongado de corticoides— sus proteínas se opacifican, formando una catarata. Esto hace que la luz no llegue con nitidez a la retina y la visión se vuelva progresivamente borrosa.
Es un proceso gradual: muchas personas conviven meses o años con síntomas leves antes de notar que su visión realmente ha cambiado.
Sensación de mirar a través de un vidrio sucio o de niebla, que no mejora al cambiar de lentes.
Molestia notoria con luces brillantes, el sol directo o las luces de los autos al conducir de noche.
Círculos de luz difusa alrededor de faroles, focos o luces de semáforo, especialmente de noche.
Los colores pierden intensidad o adquieren un tinte amarillento por el propio cambio de color del cristalino.
Necesidad de actualizar la fórmula de anteojos con más frecuencia de la habitual, sin lograr una visión estable.
Percepción de doble imagen al mirar con un ojo a la vez, incluso con el otro ojo tapado.
No es necesario esperar a que la catarata esté "madura". El momento correcto para operar es cuando la visión borrosa empieza a limitar actividades cotidianas: leer, conducir de noche, reconocer rostros o realizar el trabajo habitual con comodidad. Postergar la cirugía sin necesidad solo prolonga la incomodidad, ya que hoy es un procedimiento ambulatorio, rápido y de bajo riesgo en la gran mayoría de los casos.
Pacientes con degeneración macular, retinopatía diabética u otras condiciones de retina requieren un manejo quirúrgico más especializado.
Casos de mayor complejidad técnica, que requieren experiencia quirúrgica adicional para un resultado seguro. Más sobre cataratas complejas →
Cirujano oftalmólogo con subespecialidad en Retina y Vítreo (Hospital de la Luz, Ciudad de México), formado en el Instituto Nacional de Oftalmología (INO). Realiza cirugía de cataratas, incluyendo casos complejos, en Lima.
Generalmente una visión ligeramente borrosa o "empañada", junto con mayor dificultad para ver de noche o con luces brillantes.
No existe tratamiento médico que revierta una catarata ya formada; la única solución definitiva es la cirugía.
Cuando la visión borrosa empieza a interferir con actividades cotidianas. No es necesario esperar a que esté "madura".
No. Se realiza con anestesia local en gotas y sedación leve; la mayoría de pacientes no siente dolor.